ESPIRITUALIDAD
Sal y luz
Que es Sal y Luz
Sal y Luz es un proceso para cualquier joven cristiano/a que desee vivir de un modo adulto su fe y su vida. Todo cristiano está llamado a vivir radicalmente el Evangelio, y vivirlo significa intentar responder a Jesús sin que nada de su existencia quede afuera. Y seguir a Jesús como varón o mujer, con el cuerpo, la psiquis y el espíritu, con otros y otras, parado en la realidad de este mundo. Ser cristiano adulto es aprender a vivir en continuo discernimiento y no desde recetas aprendidas.
Los que preparamos, presentamos y acompañamos esta propuesta (Un equipo que está integrado por laicos y laicas, casados y solteros, consagradas, seminaristas y presbíteros) te proponemos a partir de este espacio virtual, que puedas hacer este proceso con nuestro acompañamiento.
Te damos la posibilidad de contactarte con nosotros si deseas empezar este proceso de madurez en la vida cristiana acompañado por otros. O quizás simplemente te gustaría sacarte alguna duda o charlar con alguien que pueda acompañarte.
Cómo nació Sal y Luz
Las personas que en la Iglesia acompañamos a los jóvenes en su camino espiritual y su formación constatamos en este servicio que muchos/as jóvenes de nuestras comunidades, a medida que van creciendo y pasa el tiempo, entran en una crisis, incluso después de años de compromiso en los grupos, y aún habiendo sido dirigentes. La sensación de ellos /as la traducen diciendo frases como: "me cansé de hacer tantas cosas", "me la pasé trabajando en la parroquia pero no me ocupé de mí", "lo que aprendí se choca con la realidad".
Pareciera que no alcanza la buena voluntad de los grupos y reuniones parroquiales. No son suficientes las vivencias de retiros de conversión muy fuertes o participar en las Misas dominicales. No basta la entrega generosa en los grupos, las mañanas, tardes y noches que dedican durante años a formar a los más chicos, a preparar encuentros convivencias y campamentos.
En el año 2001 los miembros del equipo de "Espiritualidad y Vocaciones" del Equipo Diocesano de Pastoral de Juventud y Vocacional hicimos una encuesta a unos 100 jóvenes con este perfil, y una edad entre los 20 y 30 años, muchos de los cuales no seguían participando en sus comunidades, no sólo en los grupos, tampoco en la Misa.
La realidad los pone en crisis con los nuevos desafíos de la vida adulta: universidad, búsqueda de trabajo, noviazgo en serio, discernimiento de un proyecto de vida. Muchos sienten que lo que habían recibido en la Iglesia no les alcanza para dar respuesta a las nuevas situaciones y construir su ideal de vida. Los valores incorporados, quizá sólo nocionalmente, se chocan con sus nuevos desafíos.
Por otro lado, nos iluminó el "Itinerario de acompañamiento y discernimiento vocacional" que desde el año 1993 venimos haciendo en el Seminario Diocesano San José. En sucesivos encuentros proponemos un camino de crecimiento en lo humano (afectividad, aceptación de la propia historia, etc.), en lo espiritual (un camino de oración y de acompañamiento personalizado) y en lo específicamente vocacional (el modo concreto de seguir a Jesús encontrando un lugar en la Iglesia y el mundo) y presentamos, de modo especial, la vocación al presbiterado. Este camino se continúa con los que ingresan en la formación del Seminario. Algo similar sucede con los que se preparan e ingresan a la Vida Consagrada.
Esta experiencia nos hizo ver que el 75 % de lo que proponíamos allí era para cualquier joven que quisiera tomarse en serio la vida cristiana, y dar pasos de mayor radicalidad en el seguimiento de Jesús, cualquiera fuera su vocación. De hecho varias chicas nos preguntaron si podían venir a hacer este itinerario. Nos dábamos cuenta que los procesos formativos que están pensados para los formandos y formandas de la vida consagrada y los seminarios no podían ser un privilegio exclusivo para ellas / os.
Somos concientes que nuestras búsquedas coinciden con una conciencia que se va desarrollando en todo el mundo. En muchas partes se van haciendo experiencias que confirman que un crecimiento y una maduración cristiana en serio implican un proceso que cada persona tiene que recorrer involucrando todas sus dimensiones: cuerpo, sexualidad, ser mujer y ser varón, psiquis, afectividad, dimensión social y cultural, espíritu, sentido de su vida, lugar en la Iglesia y en el mundo.
En el año 2002 propusimos un itinerario de crecimiento y maduración humana y espiritual en el seguimiento de Jesús, en la búsqueda del propio proyecto de vida y en el intento de buscar con los jóvenes nuevas formas de vivir el Evangelio y ser Iglesia en este nuevo milenio, dando una respuesta actual y creativa, como lo hizo cada generación de cristianos en el momento histórico que le tocó vivir. Le pusimos "Sal y Luz" porque ese era el texto que el Papa proponía ese año para la Jornada Mundial de la Juventud.
También tenés a tu disposición para bajarte aquí los encuentros que llevamos adelante durante el año 2007 . Los encuentros tienen este esquema: En cada uno procuramos tener un momento experiencial (vivir o revivir una experiencia que tiene que ver con el tema del encuentro), un momento de iluminación o enseñanza y un momento de celebración y oración. Buscamos que lo vivido en el encuentro repercuta en la vida de los participantes. En todos los encuentros damos un trabajo para que vayan haciendo un proceso personal (esto es decisivo) y te sugerimos que compartas ese trabajo y su proceso con un acompañante espiritual. . De ningún modo es formar un grupo o movimiento eclesial sino un servicio para que se comprometan en sus propias comunidades y vayan encontrando un lugar en el mundo y en la Iglesia
Así que ya sabés, animáte a formar parte del grupo de mas de 300 jóvenes que ya hicieron la experiencia Sal y Luz.
Para consultas, podés escribirnos a casajoven@gmail.com o ferrey@infovia.com
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